Una sonrisa terminada también se puede mirar de cerca. Esta es la parte más libre de la consulta: fotografía de detalle del trabajo ya acabado.
Macros de textura, brillo y color sobre cerámica y composite, con la misma luz y el mismo cuidado con que se planifica cada tratamiento.
Por qué fotografiamos así
La fotografía forma parte del tratamiento desde el primer día: sirve para diagnosticar, para diseñar la sonrisa y para comprobar el resultado. Con los años se convierte además en una forma de mirar el trabajo con otros ojos.
Estas imágenes son macros del trabajo ya terminado. Se acerca el objetivo hasta que se ven la textura del esmalte, las transparencias del borde incisal y cómo la luz atraviesa una lámina de 0,3 mm de porcelana. Es la mejor prueba de que una carilla bien hecha no se nota.
Algunas llevan purpurina, pintura o color añadidos en sesión de estudio. No documentan ningún caso clínico ni sustituyen a las fotos de antes y después: son, simplemente, fotografía.
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